¿Estás en equilibrio este invierno?
Con la transición del otoño al invierno, es importante prestar atención a nuestro bienestar físico, mental, emocional y espiritual. ¿Nos sentimos en equilibrio o desequilibrados? ¿Tenemos la piel y el cabello secos, nos duelen las articulaciones y sentimos frío constantemente?
¿Aumento de la secreción de mucosidad, sensación de pesadez, estancamiento, antojo de dulces o insomnio? Estas son solo algunas señales de que podríamos estar desequilibrados.
Cómo nos afectan las características del invierno:
Las características del invierno son frío, húmedo, fluido, nublado, pesado y, a veces, seco y ventoso. Estas características pueden agravar y provocar desequilibrios en nuestro cuerpo, mente, emociones y espíritu. El invierno permite que la energía de la tierra se repliegue, se retire y permanezca latente.
Y aunque no seamos osos, esta es la época de hibernación. El invierno nos brinda la oportunidad de dedicar más tiempo al descanso, la preparación, la conexión con la tierra, la quietud y la tranquilidad. Dado que nuestra naturaleza nos impulsa a estar en sintonía con la naturaleza, las características del invierno no solo pueden desequilibrarnos.
Pero también pueden invitarnos a descansar, reflexionar, tomarnos un respiro, visualizar, cultivar un ritmo más pausado y relajado, y redirigir parte de nuestra energía. Ser conscientes de nuestras actividades —lo que hacemos, vemos, oímos, comemos, dormimos, tocamos y sentimos— puede indicarnos, con nuestra intuición y sentido común, maneras de recuperar el equilibrio.
Rutinas ayurvédicas estacionales para el equilibrio invernal:
I. Consume alimentos calientes y nutritivos.
Come alimentos frescos, integrales, calientes, cocinados y ligeramente aceitados, con muchas especias y hierbas. Las sopas, los guisos, las verduras al vapor y las gachas son buenas opciones. Usa tubérculos de temporada, arroz, cebada y aceites orgánicos saludables como el de oliva, el ghee y el de aguacate, entre otros. Haz del almuerzo tu comida principal y reduce los tentempiés.
Evite los alimentos fríos y crudos, las ensaladas y las bebidas frías.
II. Mantente hidratado con agua tibia.
Toma 1 o 2 tazas de agua tibia a primera hora de la mañana. Si lo deseas, puedes añadirle un poco de limón o miel. Bebe agua tibia a sorbos durante el día, entre comidas.
III. Protege y nutre tu cuerpo -
¡Abrígate bien! Sobre todo, con bufandas y gorros. Date un capricho con un automasaje con aceite de sésamo orgánico tibio por la mañana. Después, dúchate. Esto protege tu piel como barrera, nutre la piel seca, alivia la rigidez y el dolor articular, y te ayuda a relajarte.
IV. Cultivar el descanso y las rutinas conscientes -
Dedica tiempo por la mañana y por la noche a momentos de tranquilidad, meditación, escribir en un diario y otras actividades reparadoras. Apaga la televisión y los dispositivos electrónicos 1 o 2 horas antes de acostarte. Acuéstate antes de las 10 de la noche y levántate a más tardar a las 7 de la mañana. Mantén una rutina constante.
V. Muévete, sal al aire libre y mantén la alegría.
Sal a la calle siempre que puedas (¡sobre todo si hace sol!) y muévete. El yoga moderado y vigorizante, caminar y otras formas de ejercicio por la mañana te reconfortarán. ¡Ponte ropa de colores vivos, ríe, disfruta del momento, cultiva un propósito y comparte amor!
